martes, 1 de enero de 2013

Llevados Del Valle De Sombra De Muerte Al Camino De Vida



"Escucha,  Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor.  Ama al Señor tu Dios con todo tu *corazón y con toda tu *alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos.  Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino,  cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo;  llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los *portones de tus ciudades.”  (Deuteronomio 6:4-9)

    1.      LA SEÑAL DE LA SANGRE
Así como el pueblo de Israel fue protegido de la muerte de los primogénitos, el Señor hará con nosotros, protección recibiremos por medio de la señal de la sangre de Cristo en los postes de nuestra casa (Corazón)


   2.   EL TEMOR A DIOS
"Teme al Señor tu Dios,  sírvele solamente a él,  y jura sólo en su *nombre.”  (Deuteronomio 6:13)

Afirmar el mandamiento de amar al Señor, implica también el tener temor de Él, esto es respeto, honra, exaltación, adoración y del servicio a través de nuestra propia vida, entonces debemos enseñar eso mismo a nuestros hijos y mantener la línea de bendición con el Señor, es entonces cuando juramos en su nombre y obtenemos el respaldo a esa declaración porque su nombre que es autoridad, le cubre y afirma.

   3.     DE NUESTRAS FUERZAS A LAS DE DIOS

Cuantas veces sentimos que no damos más y el camino está más denso y oscuro, porque caminamos y cada vez es mas oscuro, no vemos la salida, la luz en el camino.  Esto ocurre porque quizás sin darnos cuenta vemos más grandes los problemas, las pruebas y dificultades, más que nuestro Dios, es cuando empezamos a usar solo nuestras fuerzas y no descargamos nuestras dificultades al Señor, es entonces que nos encontramos caminando solos, confiando en lo que podemos hacer.  

Personalmente Dios hoy me ha hecho entender eso, que sin darme cuenta empecé a navegar en medio de la tormenta sin verdaderamente apoyarme en Él, ahora  tomo su mano, sus fuerzas y mis cargas las pongo sobre ti Señor, mi redentor, mi salvador, mi restaurador, mi consolador,  mi ayudador, mi protector, mi sustentador, tú Jehová mi Padre, hermano y amigo, que la Sangre de Cristo y el significado de tus nombres sean sobre mí, familia y quien lee estas líneas de devocional.

    a)   Echando fuera el miedo
“El Señor te mantendrá libre de toda enfermedad y alejará de ti las horribles enfermedades que conociste en Egipto;  en cambio,  las reservará para tus enemigos. Destruye a todos los pueblos que el Señor tu Dios entregue en tus manos.  No te apiades de ellos ni sirvas a sus dioses,  para que no te sean una trampa mortal. "Tal vez te preguntes:  ¿Cómo podré expulsar a estas naciones,  si son más numerosas que yo? Pero no les temas;  recuerda bien lo que el Señor tu Dios hizo contra el faraón y contra todo Egipto. Con tus propios ojos viste las grandes pruebas,  señales y prodigios milagrosos que con gran despliegue de fuerza y de poder realizó el Señor tu Dios para sacarte de Egipto,  y lo mismo hará contra todos los pueblos a quienes ahora temes.” (Deuteronomio 7:15-19)
           
Cuando estamos en medio de la aflicción, el miedo empieza a sembrar su semilla y nos intimida al punto que nos hace olvidar el propósito que Dios estableció sobre nosotros, es entonces cuando sentimientos de derrota comienzan a hacernos daño y a distorsionar la identidad que Dios nos dio.  Pero Dios nos dice: ¿acaso has olvidado de donde te saque?, las maravillas que he hecho contigo?,  ¿lo que he puesto sobre ti?,  manto de protección y autoridad te  he dado para que le hables a la peña y brote agua, para que le ordeñes a la montaña de dificultades que se quite de en medio de ti, que derribes el gigante que te intimida… Es en mi nombre que tienes el Poder y la Autoridad, yo te cubro y te respaldo. ¿acaso se ha cortado mi mano para bendecir?, ¿acaso se ha cortado mi brazo para derribar todo problema? Jehová tu Dios habla.

“No te asustes ante ellos,  pues el Señor tu Dios,  el Dios grande y temible,  está contigo. El Señor tu Dios expulsará a las naciones que te salgan al paso,  pero lo hará poco a poco.  No las eliminarás a todas de una sola vez,  para que los animales salvajes no se multipliquen ni invadan tu territorio. El Señor tu Dios entregará a esas naciones en tus manos,  y las llenará de gran confusión hasta destruirlas. Pondrá a sus reyes bajo tu poder,  y de sus *nombres tú borrarás hasta el recuerdo.  Ninguna de esas naciones podrá resistir tu presencia,  porque tú las destruirás.”  (Deuteronomio 7:21-24)

El enemigo no podrá hacerte frente porque el grande, el poderoso, el temible, el omnipotente está contigo y conmigo, en los que en Él confiamos.

     b)   La promesa sobre nuestra vida

“Porque el Señor tu Dios te conduce a una tierra buena:  tierra de arroyos y de fuentes de agua,  con manantiales que fluyen en los valles y en las colinas; tierra de trigo y de cebada;  de viñas,  higueras y granados;  de miel y de olivares; tierra donde no escaseará el pan y donde nada te faltará;  tierra donde las rocas son de hierro y de cuyas colinas sacarás cobre. "Cuando hayas comido y estés satisfecho,  alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado. “(Deuteronomio 8:7-10)

Anhelamos la bendición, pues la bendición no es lo que Dios nos solo lo que nos da, esos son regalos y presentes que Él nos hace, la verdadera bendición es Nuestro Señor Dios


CONCLUSION: Pruebas, dificultades nos distraen de tener una verdadera comunión con el Señor y de confiar en él.  Hoy es tiempo de poner nuestra mirada en el Señor y descargar todo nuestro peso sobre él, recordar de donde nos ha sacado y lo que Dios nos ha dado, cuando hemos visto su poder obrar en nuestro favor.
A ti te digo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, ¡Levante del lugar donde estas!, levanta tus manos, toma tu vara y tu cayado y avanza porque largo camino te resta, de la mano del poderoso. Destroza los muros, derriba el gigante que el Dios de los ejércitos está contigo. Amén.

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción;  pero confiad,  yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

Luis Fernando Flórez

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